¿Por qué hay tanto
sufrimiento?
Para entender por qué hay
tanto sufrimiento y por qué han sido tan inútiles los esfuerzos del hombre por
eliminarlo, debemos ver más allá de la superficie e ir a la verdadera raíz del
problema. Aunque las causas son tan complejas como variadas, es de agradecer
que la Biblia nos ayude a identificarlas. En el presente artículo analizaremos
cinco razones fundamentales por las que existe el sufrimiento. Lo invitamos a
examinar con detenimiento lo que dice la Biblia sobre esta importante cuestión
(2 Timoteo 3:16).
LOS
MALOS GOBIERNOS
La historia está repleta
de dictadores que gobernaron con mano de hierro y causaron indecibles
sufrimientos a sus pueblos. Claro, no todos los dirigentes han sido así:
algunos han tratado de ayudar a su gente con la mejor de las intenciones. Sin
embargo, a menudo descubren que, a pesar de toda la autoridad que poseen, sus
esfuerzos se ven truncados debido a los conflictos internos y las luchas por el
poder. Otros tratan de sacar provecho de su posición en perjuicio del pueblo.
“La historia no es más que una sucesión de esfuerzos fallidos y aspiraciones
malogradas”, dijo Henry Kissinger, ex secretario de Estado de Estados Unidos.
La Biblia dice: “No
pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso” (Jeremías
10:23). Si
el ser humano imperfecto no tiene la sabiduría ni la previsión necesarias para
dirigir sus propios pasos, cuánto menos para dirigir los de una nación entera.
¿Ve ahora por qué decimos que los dirigentes actuales no son capaces de acabar
con el sufrimiento? De hecho, las más de las veces son ellos mismos los
causantes del problema.
LAS
RELIGIONES FALSAS
Los líderes de las
religiones del mundo pregonan el amor y la unidad. Sin embargo, la realidad es
que no han logrado infundir en sus feligreses un amor capaz de vencer los
prejuicios. Más que promover el amor, la religión suele contribuir al fanatismo
y la división entre individuos y naciones. En la conclusión de su libro El
cristianismo y las grandes religiones, el teólogo Hans Küng escribió:
“Las luchas políticas más fanáticas y crueles son las luchas teñidas,
inspiradas y legitimadas por religiones”.
Además, los clérigos de
muchas religiones han aprobado las relaciones sexuales fuera del matrimonio,
así como la homosexualidad. Esto ha provocado una explosión de enfermedades,
abortos, embarazos no deseados y familias destrozadas, es decir, gran dolor y
angustia.
LA IMPERFECCIÓN DEL HOMBRE Y LOS IMPULSOS
EGOÍSTAS
“Cada uno es probado al
ser provocado y cautivado por su propio deseo. Entonces el deseo, cuando se ha
hecho fecundo, da a luz el pecado.” (Santiago 1:14, 15.)
Debido a la imperfección
que hemos heredado, todos somos propensos a equivocarnos. Además tenemos una
lucha contra el impulso de dejarnos llevar por los deseos de nuestra carne (Efesios
2:3). La
batalla suele ser especialmente dura cuando surge un mal deseo y se da la
oportunidad de llevarlo a cabo, pero si cedemos, las consecuencias pueden ser
devastadoras.
El especialista P. D.
Mehta escribió: “La gran mayoría de nuestros sufrimientos se deben a nuestra
propia lujuria, a nuestra ardiente búsqueda de placer y excesivos caprichos, a
nuestra codicia y ambición”. Los deseos intensos y las adicciones de todo tipo
—al alcohol, a las drogas, al juego, al sexo y demás— han arruinado la vida de
muchos ciudadanos respetables y les han acarreado sufrimiento a sus familias y
amigos. En vista de la imperfección humana tenemos que reconocer la verdad de
este pensamiento bíblico: “Toda la creación sigue gimiendo juntamente y estando
en dolor juntamente hasta ahora” (Romanos 8:22).
LOS ESPÍRITUS MALIGNOS
La Biblia revela que
Satanás es “el dios de este sistema de cosas” y que tiene el apoyo de poderosos
espíritus perversos llamados demonios (2 Corintios 4:4; Revelación
[Apocalipsis] 12:9).
Tal como Satanás, los
demonios están empeñados en controlar y extraviar a la gente. El apóstol Pablo
reconoció esta verdad al decir: “Tenemos una lucha, no contra sangre y carne,
sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes
mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los
lugares celestiales” (Efesios 6:12).
Aunque a los demonios les
encanta acosar a las personas, ese no es su objetivo principal. Lo que más
quieren es alejarlas del Dios Altísimo, Jehová (Salmo 83:18). La astrología, la
magia, la brujería y la adivinación son tan solo unas cuantas de las trampas
que usan para engañar y someter a la gente. Por eso, Jehová nos advierte sobre
los peligros y ofrece protección a todo el que desee ofrecer resistencia a los
espíritus malignos (Santiago 4:7).
VIVIMOS EN “LOS ÚLTIMOS DÍAS”
Hace unos dos mil años,
la Biblia predijo: “En los últimos días se presentarán tiempos críticos,
difíciles de manejar”.
Entonces pasa a explicar
la razón: “Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero,
presumidos, altivos [...], sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún
acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien,
traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien
que amadores de Dios”. Está claro que una de las razones por las que vemos
tanto sufrimiento es que vivimos en “los últimos días” (2
Timoteo 3:1-4).
En vista de las razones
aquí presentadas, ¿no queda claro que el hombre es incapaz de acabar con el
sufrimiento, a pesar de sus buenas intenciones? Entonces, ¿a quién podemos
acudir por ayuda? A nuestro Creador. Él ha prometido “desbaratar las obras del
Diablo” y sus secuaces (1 Juan 3:8). El siguiente artículo
hablará de lo que Dios se propone hacer para eliminar las causas del
sufrimiento.
¡Pronto acabará el sufrimiento!
Imagínese
viviendo en un mundo sin sufrimiento, un mundo sin delincuencia, guerra,
enfermedades ni desastres naturales. Imagínese despertar cada mañana sin
preocupaciones económicas ni discriminación ni opresión. ¿Le suena demasiado
bueno para ser verdad? Es cierto que ninguna institución del hombre podría
jamás alcanzar ese sueño, pero Dios ha prometido que él eliminará todas las
causas del sufrimiento, incluidas las que comentamos en el artículo anterior.
Observe las siguientes promesas de la Palabra de Dios.
HABRÁ UN GOBIERNO JUSTO
“En los días de aquellos
reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas.
Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a
todos estos reinos, y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.” (Daniel
2:44.)
El Reino de Dios es un
gobierno celestial, y su rey es Jesucristo. Él tomará el lugar de los líderes
actuales y se asegurará de que la voluntad de Dios se realice en la Tierra,
igual que se está realizando en los cielos (Mateo 6:9, 10). El Reino jamás será
sustituido por ningún gobierno humano, pues es “el reino eterno de nuestro
Señor y Salvador Jesucristo”. De modo que la paz está garantizada (2
Pedro 1:11).
DESAPARECERÁN LAS RELIGIONES FALSAS
“Satanás mismo sigue
transformándose en ángel de luz. No es, por lo tanto, gran cosa el que sus
ministros también sigan transformándose en ministros de justicia. Pero su fin
será conforme a sus obras.” (2 Corintios 11:14, 15.)
Las religiones falsas
quedarán expuestas como lo que son: creaciones del Diablo. Y todas
desaparecerán de la faz de la Tierra, al igual que el fanatismo religioso y el
derramamiento de sangre. Así, quienes aman al “Dios vivo y verdadero” podrán
adorarlo con “una fe” y “con espíritu y con verdad”. ¡Por fin habrá paz y
unidad! (1 Tesalonicenses 1:9; Efesios 4:5; Juan
4:23.)
NO EXISTIRÁ LA IMPERFECCIÓN
“Dios mismo estará con
ellos. Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni
existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.” (Revelación
21:3, 4.)
Jehová hará esto posible
mediante su Hijo, quien dio su vida por la humanidad (Juan
3:16). Bajo
la dirección de Jesucristo, los seres humanosserán perfectos. Ya no habrá más
sufrimiento, pues “Dios mismo estará con ellos” y borrará “toda lágrima de sus
ojos”. Pronto, la imperfección y el sufrimiento serán cosas del pasado. “Los
justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella.” (Salmo
37:29.)
DESAPARECERÁN LOS ESPÍRITUS MALIGNOS
“[Jesucristo] prendió al
dragón, la serpiente original, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil
años. Y lo arrojó al abismo, y lo cerró y lo selló sobre él, para que no
extraviara más a las naciones.” (Revelación 20:2, 3.)
Desaparecerá toda
influencia diabólica y los demonios serán atados y arrojados a un “abismo”, un
estado de completa inactividad. No podrán seguir controlando a los humanos.
¡Qué agradable será vivir en un mundo libre de la influencia de Satanás y sus
espíritus malvados!
LOS “ÚLTIMOS DÍAS” LLEGARÁN A SU FIN
Los “últimos días”
culminarán en lo que Jesús llamó la “gran tribulación”. Él dijo: “Habrá gran
tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta
ahora, no, ni volverá a suceder” (Mateo 24:21).
La tribulación será
grande en el sentido de que tendrán lugar calamidades sin precedentes, las
cuales conducirán a “la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso”, conocida
por muchos como “Armagedón” (Revelación 16:14, 16, nota).
Los amadores de la
justicia esperan con anhelo el fin de este malvado mundo. Veamos solo algunas
de las muchas bendiciones que tendrán bajo el Reino de Dios.
¡DIOS HARÁ AÚN MÁS!
“Una gran muchedumbre”
vivirá en un mundo nuevo lleno de paz: La Palabra de Dios asegura que una
incontable “gran muchedumbre” sobrevivirá a “la gran tribulación” y morará en
un nuevo mundo justo (Revelación 7:9, 10, 14; 2
Pedro 3:13). Sus
miembros le atribuirán la salvación a Jesucristo, “el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo” (Juan 1:29).
La educación divina
producirá grandes beneficios: En el nuevo mundo, “la tierra ciertamente estará llena
del conocimiento de Jehová” (Isaías 11:9). Esta educación de
parte del Creador incluirá instrucciones para vivir en armonía con el prójimo y
la naturaleza. Dios promete: “Yo, Jehová, soy tu Dios, Aquel que te enseña para
que te beneficies a ti mismo, Aquel que te hace pisar en el camino en que debes
andar” (Isaías 48:17).
Nuestros seres queridos
resucitarán: Cuando estuvo en la Tierra, Jesús resucitó a su amigo
Lázaro (Juan 11:1, 5, 38-44). Esa fue una pequeña
muestra de lo que hará como rey del Reino de Dios (Juan 5:28, 29).
Habrá paz y justicia para
siempre: Bajo el mandato de Cristo, desaparecerán las
injusticias. Jesús sabe leer los corazones y podrá distinguir entre los justos
y los malvados. Quienes no quieran dejar sus malos caminos no podrán vivir en
el nuevo mundo de Dios (Salmo 37:9, 10; Isaías
11:3, 4; 65:20; Mateo 9:4).
Lo que hemos visto hasta
aquí son solo unas cuantas de las muchas profecías bíblicas que apuntan a un
brillante futuro. Cuando el Reino de Dios gobierne sobre la Tierra, habrá
siempre “abundancia de paz” (Salmo 37:11, 29). Y todo lo que ha
causado tanto sufrimiento a la humanidad será eliminado. Dios ha dado su
palabra: “¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas [...;] estas palabras son
fieles y verdaderas”